Jorge Maciel entrenó en clubes como Valenciennes, Lille Olympique SC, FC Nantes, RC Celta de Vigo, SL Benfica, Al Ittihad Tripoli, Al Dhafra

PT: ¿Cómo gestionar las expectativas de jugadores, fisioterapeutas, analistas?

Jorge Maciel: Bueno, creo que hablas de algo que la gente tiene que tener en cuenta, y la realidade de un cuerpo técnico es una realidad compleja también. Hay cuestiones de la gente que ya tiene su espacio, su confort, que tiene una relación en la gestión de su entorno, que siente que tiene más protagonismo porque haces algunas cosas, y al final tienes que quedarte muy tranquilo, sea donde estés, estás llegando o ya estás, para percibir que el objetivo es ganar partidos y tener al equipo jugando lo mejor posible.

Y yo creo también que estamos en un mundo, sobre todo del fútbol, en que toda la gente quiere ganar el partido. El fisio recupera, hace un milagro, y ha hecho la recuperación del jugador que estaba lesionado y ha marcado un gol. Es el fisio que tiene el protagonismo porque ha hecho el milagro. El analista que con un cambio de sistema ha ganado el partido y toda la gente quiere el protagonismo de ganar. Yo creo que lo más importante en el fútbol es darse cuenta de que son los jugadores los que ganan los partidos. Y esto es algo que, después de mi experiencia, tengo cada vez más conmigo.

Tenemos que entrenar para dar confort a los jugadores y no a los entrenadores. Muchas veces los entrenadores entrenan para sentir la comodidad de que entrenaron todo para el partido y al final le quitan el confort al jugador porque no están respetando las cosas desde el punto de vista metodológico sino en su cabeza, en su subconsciente, emocionalmente dicen “Hice todo, si no ganamos, depende de los jugadores”. Yo pienso al contrario.

Yo creo que el proceso de entrenamiento tiene que ser muy más salvaje. Claro, tiene que tener un background que es la idea de juego, tiene que tener una gestión metodológica. Y la ventaja en tener muchas experiencias en contextos distintos y con gente distinta, es esta: también consigues confirmar o dudar más de tu convicción metodológica porque al final si lo que piensas marcha en diferentes contextos es de verdad porque marcha bien, es que está bien hecha. Y yo creo que esta es una cosa que yo percibí lo más importante son los jugadores, no hay juego sin jugadores, y los jugadores dentro de un equipo, y es el equipo que va a contagiar.

Si yo me voy a China, yo voy a aprender a hablar chino, no voy a hacer que la gente hable portugués, porque yo soy la minoría, entonces lo contexto global me va a influenciar a hablar más pronto una lengua que no conozco. Entonces ese es un aspecto que yo creo que es muy importante, la cuestión de tener mucha sensibilidad para todas las cosas que pasan, tener confort en decir. Yo creo que la gente nos decía, cuando llegamos al fútbol estamos llenos de certezas. Porque creemos que el fútbol es un juego que se controla. No, no es. Por algún motivo se llama un juego. En dos minutos todo puede cambiar. El balón que va a palo y que salta fuera o que va adentro no es lo mismo. Y por ser un juego hay cosas que tienes que controlar y hay cosas que tienes que vivir confortablemente con eso.

Yo también en mi experiencia, y por el hecho de haber pasado por momentos buenos y momentos malos, percibo que lo más importante es la estabilidad tuya contigo mismo, con tu convicción y con tu metodología, con tu idea de juego porque eso es lo que te permite seguir, seguir de una forma segura y más… porque al final si estás cambiando siempre no sabes si estás perdiendo porque estás cambiando o si estás perdiendo porque las cosas están bien.

Cuando sigues una idea, sea metodológica, ideológica, conceptual, en términos de juego, sabes lo que está bien y lo que está mal y te vas aprimorando en eso. Cuando estás todo el rato cambiando en función del contrario, en función de porque este partido es mejor, este jugador, al final no sabes si perdiste porque pones el jugador o porque cambias y quitas el otro. Entonces pierdes un poco el control de las cosas que puedes más o menos controlar de tu proceso de entrenamiento.

Yo creo que esa experiencia me ha dado un poco esta sensibilidad para percibir que cuanto más estable mejor. Ganar es muy distinto de perder, sí es verdad, y ganar es mucho más difícil de lo que la gente piensa. Yo creo que la gente, cuando gana, se olvida de que es difícil de ganar. Entonces se tornan las cosas muy sencillas, sobre todo las directivas. Que quieren cómo ganan, porque ahí vuelvo a lo que decía, la victoria tiene muchos padres, la derrota tiene uno solo. El entrenador que va a la prensa y que habla delante de la gente, lo matan y al final todo el contexto que está por detrás lo ha matado y no fue él que se mató a él mismo pero al final es él que va a asumir.

Entonces yo viví una experiencia en Lille que fuimos campeones y que sabía que al final teníamos que cambiar muchas cosas porque normal este es un milagro, ganar contra París contra Mónaco contra Marsella que tenían tres cuatro veces más algo que nosotros y ganar contra París que tenía Di María, Icardi, Mbappé, tenía un equipazo… Y al final sales campeón. Esto no acontece. Si queremos quedarnos con la ambición, hay que no olvidar que no es normal.

Y hay cosas que hacer, y hay saturación, y hay una dinâmica. La gente tenía un zumo, pero la naranja ya estaba más que exprimida, no había más. Entonces al final yo creo que la verdad es esta, lo importante es percibir que seguir un camino, tener una idea de cómo queremos entrenar, de las pocas cosas que los entrenadores siguen controlando, que es cómo quieren jugar y cómo quieren entrenar es fundamental. Porque al final del día siguiente de salir campeón no es distinto del día siguiente cuando te caen de división, estás más triste, pero el mundo no ha cambiado. Y eso no te hace hacer más cosas o menos cosas. Y al final, yo creo que también la gente… Y es una cuestión que cada vez más tengo pensado y por mí… Soy un asistente que es relativamente próximo de los jugadores, a mí me gusta mucho la interacción, percibirlos, y yo creo que como nosotros, para los jugadores que son jóvenes, que tienen ilusiones, que están lejos de la familia muchas veces, hay muchas carencias en su vida personal. Hay un hueco que no está preenchido. Vienen con la novia, con un hijo por veces, pero al final tienen mucha pasta, tienen un buen coche, tienen buena ropa, pero al final no tienen mucho más. Y yo percibí esto una vez, el orgullo de la gente que está contigo es lo mismo cuando gaña y cuando pierdes. Y este es un punto de estabilidad muy importante por tu carrera como entrenador y como un jugador yo creo que por veces los equipos y los cuerpos técnicos se olvidan mucho de esto, nada, un jugador es una máquina, tiene que tener rendimiento, tiene que tener rendimiento, tiene que hacer más.

PT:Los entrenadores tienen ese espacio porque tienen la familia allá, la mayoría, pero los jugadores no lo tienen.

Jorge: No lo tienen y tú lo sientes. Y al final tú te das cuenta de que el proceso de entrenamiento, la cosa que era la ilusión desde niños, o el sueño que tenían y que era la cosa que les daba más alegría, al final no lo tienen también, porque el entrenamiento no les da el placer que les daba cuando eran niños. Entonces su vida, ni haciendo lo que les gusta, lo hacen como les gusta. Entonces esto es una cuestión de posicionamiento tuyo, para mí metodológico también, pero ante lo que está delante de ti. El entrenamiento tiene que tener un proceso de aprendizaje en sí, ¿verdad? Pero tiene que tener placer, tiene que tener sufrimiento también porque la vida también lo tiene. Porque ganar y perder no es lo mismo, pero tiene que tener el lado salvaje del fútbol, el lado que no controla, el lado de la situación de estar implicados al máximo, de diversión, de hacer algo que hacíamos como niños. Yo creo que se perdió mucho la magia de hacer las cosas como niños. Al final te das cuenta de que los jugadores cuando terminan la carrera con 35, 39 años, que algunos tienen algo de dinero, algunos no tanto, y las rodillas jodidas, tobillos igual, y al final están enfermos y no saben ser más nada y no tuvieron placer. Eran máquinas que vivieron en función de una cosa: mañana ganar, miércoles ganar, domingo ganar, siempre así, siempre así y al final están destrozados.

PT: Y el entrenamiento tiene que ser el equilibrio también.

Jorge: Yo creo que la postura de los entrenadores tiene que ayudarlos en ese sentido, percibir más que alrededor del jugador hay algo más, pero el entrenamiento tiene que tener también momentos en que jugar sea como fuera como de niños, que los haga sentirse niños libres de jugar el fútbol, que les haga revivir el sueño de ser jugador.

TP: ¿Y cómo es trabajar con entrenadores de generaciones diferentes a la tuya, ex-jugadores que fueron sometidos a otras metodologías como jugadores?

Hazte PT Membership PRO y podrás tener acceso a la conferencia completa de Jorge Maciel y Xavier Tamarit de 2023.

Palabras-clave: PERIODIZACIÓN TÁCTICA®; ENTRENADOR ASISTENTE; EQUIPO TÉCNICO, ENTRENAMIENTO